Cuando el tema es sexualidad humana, muchas equivocaciones y confusiones son cometidas y encontradas a lo largo del tiempo. Es muy común tener, por ejemplo, una cierta confusión entre sexualidad y sexo. Cuando hablamos de sexo podemos referirnos tanto al género masculino-femenino, macho-hembra, hombre-mujer, como al acto sexual, la relación sexual que involucra a dos personas. En relación a la sexualidad, esta involucra también los deseos, los valores, la historia de vida, los sentimientos que son provocados o el resultado por el encuentro o unión de dos personas. El ser humano comienza a desarrollar su sexualidad cuando es bebé, cuando buscamos el placer, el bienestar físico y emocional a través de la relación con el prójimo. La sexualidad infantil es diferente de la sexualidad adulta, es simple, ingenua, básicamente sensorial. El niño experimenta sus placeres a través de los sentidos: al ser alimentado por la madre, al descubrir su proprio cuerpo, al relacionarse con otras personas, descubriendo las diferencias anatómicas entre los sexos, cuestionando a los adultos. La sexualidad de los adolescentes es más parecida a la adulta. Al comienzo de la pubertad, ellos pasan por transformaciones físicas y fisiológicas, que traerán angustias a través de los cambios corporales y de comportamiento . Ellos vuelven a descubrir el propio cuerpo y consecuentemente su sexualidad, experimentando a través de nuevas relaciones y de nuevas sensaciones (besos, abrazos, caricias, juegos sexuales, películas, masturbación) una forma de entenderse mejor. La forma en cómo el adolescente percibirá su cuerpo, su sexo (auto imagen), sentimientos (auto estima), influenciarán significativamente su sexualidad. La masturbación en esa fase es la primera y principal forma que él encuentra para intentar satisfacer sus necesidades físicas y emocionales. Muchos padres sienten angustia y no saben cómo actuar, reprimen y muchas veces recriminan al adolescente. Eso lleva al adolescente a sentir culpa que acaba por distanciarlo, no demostrando sus preocupaciones a los padres. En este caso lo mejor es estar atento, buscar una proximidad con el joven sin invadir su intimidad (recuerde que es un derecho de él). Los padres sólo deben preocuparse por la masturbación en caso de que ocurra de forma exagerada interfiriendo en las actividades rutinarias, en la convivencia familiar y social. Esto puede estar indicando que el joven no está satisfecho con sus necesidades. El comportamiento del adolescente tiende a basarse en las experiencias vividas y percibidas inicialmente en la intimidad del hogar y después en sus vivencias fuera de la casa. En sus futuras relaciones, existe una tendencia del joven de repetir esa forma de relacionarse con otros. Sentimientos como culpa y remordimiento son dispensables. Los padres deben proporcionar informaciones que deben ir más allá de explicaciones anatómicas y deben ser dadas con seguridad y precisión. Si cree necesario pida ayuda a un profisional del área. Busque tratar el sexo y la sexualidad de forma más natural. Recuerde que la sexualidad es inherente al ser humano y lo acompaña toda la vida, y para que ella pueda ser ejercida en su plenitud es necesario cariño, comprensión y amor.
Kelly Cristina Barbosa Sexóloga |