Los senos femeninos son de extrema importancia para la erotización sexual. Siempre recordando que son y siempre serán una de las obsesiones masculinas. Todo y cualquier seno o mama es sensible al toque, pero ya sabemos que las zonas erógenas (y los senos como tal) no difieren de esa cuestion. Existen partes de los senos más sensibles que otras. La parte central de los senos es sin duda la que mejor responde al toque suave. Todas las terminaciones nerviosas de la corona y del pezón están vinculadas a zonas especiales en el cerebro medio y en la neuroipófisis. Por eso el estímulo de esa zona erógena trae respuestas al cerebro que desencadenarán sensaciones riquísimas y de intenso placer. El estímulo en la región de los senos debe ser delicado y suave, principalmente en los pezones, pues si ocurren caricias agresivas como una fuerte succión con la boca, o hasta un aprieto exagerado con las manos, el dolor que resultará invade el lugar que sería de placer y excitación. Los pezones como el pene y el clítoris tienen la propiedad de ser eréctiles. Por curiosidad, en las fotos de modelos y artistas que aparecen con los senos desnudos y con los pezones erectos, estos anteriormente fueron acariciados o bañados en agua fría. Muchas mujeres se vuelven sensibles también con alabanzas a la estética de sus senos, pues tienen el significado de la visión de los senos por sus compañeros de excitarlos. En cuanto a esa función más exhibicionista de los senos, se sabe que la mujer vive con constante preocupación sobre ellos, queriendo siempre mejorarlos de alguna forma, o disminuyéndolos, o aumentándolos (con silicona), todo según su caso. Todo eso hace que la mujer se vuelva muy parcializada siendo siempre foco de aspiración y deseo de perfección, para hombres y mujeres. Es necesario que exista la comprensión de tal situación, tener en mente que la estética aunque importante, es apenas parte de una compleja cuestión erótica. La estética hace bien, tener vanidad consigo misma trae beneficios para la autoestima y consecuentemente mejora las relaciones, pero todo tiene sus medidas, nada de pasarse en nombre de la belleza física, pues cuando el estado emocional está bien, se refleja en nuestro exterior. Hay también algo de maternal en ese aspecto de fascinación de los hombres por los senos femeninos. Psicológicamente podemos entender que el primer contacto que el ser humano tiene es con el seno materno (si la experiencia fue gratificante...), es la amamentación y eso nos lleva a una idea de suave acogida, que aunque sin recuerdos claros y exactos, trae al subconsciente la impresión de una ternura acogedora. Los senos tienen un significado especial desde su función maternal, hasta la fuente de deseos de los hombres.
Adriana Sommer Sexóloga |